jueves, 6 de agosto de 2009

Autores del Boom Latinoamericano y sobre el Realismo Mágico






















"Realismo Mágico: una verdad fantástica"


Teniendo en cuenta que el tema seleccionado para esta monografía es, “Relaciones entre Realismo Mágico y el boom latinoamericano”, es necesario recordar que, la década de 1960, fue un período muy convulsionado, como consecuencia, en gran parte, de acontecimientos de la década anterior.
Hubo un explosivo crecimiento de los centros urbanos en el continente que, se convirtió en el escenario debido a sucesivos golpes militares, al espíritu combativo de la juventud y a la Revolución cubana; ya que, fue en ese marco que surgió ese fenómeno extraordinario conocido con el nombre de “boom”.
La finalidad de este trabajo es establecer, lo mas acertadamente posible, las relaciones mencionadas, a través de un rastreo en la bibliografía seleccionada de: los antecedentes del Realismo Mágico; sus orígenes, el sentido de esta corriente literaria; sus características, mediante el análisis de la obra de García Márquez, por ser uno de los autores más leídos de la época; entre las que se ha seleccionado: “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, 1escrito en 1968 y, constatar si el Realismo Mágico conduce a la consolidación de una identidad regional o si, como dice Vargas Llosa, “Durante mucho tiempo (la expresión realismo mágico) se uso como una etiqueta para englobar toda literatura latinoamericana. Eso era impreciso”.2
El titulo “Realismo Mágico: una verdad fantástica”, ha surgido ya avanzada la investigación y, tiene que ver con el intento de los protagonistas del boom latinoamericano de sugerir en sus obras literarias un clima sobrenatural sin dejas de lado lo natural.
Para iniciar el desarrollo de este trabajo, es conveniente recordar que, el termino Realismo Mágico no es originario de la literatura y que fue acuñado hacia 1925 por el crítico alemán Franz Roh, quien la utilizó para describir a un grupo de pintores post-expresionistas; que, en el ámbito de las artes plásticas, fue reemplazado por el término “nueva objetividad” y que, fue tomado por la literatura para definir una nueva tendencia narrativa hispanoamericana entre 1950 y 1970.

El realismo mágico, tiene sus raíces en la cultura latinoamericana a partir de las interpretaciones de los europeos en la etapa de la colonización del nuevo continente. Las crónicas de esa época son ricas en el relato y descripción de cosas absolutamente maravillosas, producto de la extrañeza que provocaba a los exploradores, aquellos que veían en sus viajes.
Es a partir de la interpretación de la realidad del nuevo continente a través de ojos de europeos, que se creó una visión sobrenatural de la realidad latinoamericana. Ante la inconmensurable naturaleza americana y la increíble diferencia con el mundo de los conquistadores; éstos, no pudieron sino recurrir a sus conocimientos literarios, pues no tenían otra realidad con la cual compararla; así, relacionaron el mundo americano con el descrito en los libros de caballería en la que, lo fantástico y lo increíble se mezclaban con naturalidad. La ficción se hacía realidad en el mundo americano, para los conquistadores y éstos, ponían nombre a lugares, habitantes, situaciones, del mundo imaginario de los novelistas europeos.
Continuando con el rastreo del realismo mágico, pueden mencionarse, el Realismo, el Barroco, la literatura picaresca, el gótico, la fábula, la tragedia, los mitos, las leyendas, las supersticiones de las tierras nativas, las alegorías, y el realismo social, la parábola, el postmodernismo; tal como afirma Alison Lee, “Todos los textos literarios son tejidos de otros textos literarios (...) no hay tal cosa como la dicha originalidad literaria y no hay tales cosas como obras literarias primeras: toda literatura es intertextual”3.
Del Realismo, fue tomado el lenguaje claro y la objetividad. Objetos ordinarios, sentimientos familiares, datos históricos, son presentados en las novelas mágica – realistas; pero, adornados en causas y efectos metafóricos sobre un fondo hiperbólico. Es decir que, el realismo, esta representado dentro del realismo y, puede reconocerse:
· Un realismo interior o exterior, basado en detalles;
· Un realismo impresionista, haciendo notas de la percepción más que encasillando los detalles y, lo opuesto, poniendo en orden los detalles;
· Un realismo puro, que trata de tomar una verdad absoluta e imposible;
· Un realismo social, de tipo revolucionario;
· Un realismo espiritual, refiriéndose a las ideas, a los sentimientos, vicios y remordimientos de personajes;
· Un realismo cruel, para destacar los rasgos del personaje positivo.
El mito, ayuda al realismo mágico a lograr el matiz ritual.
El Barroco, inspiró al realismo mágico, ya que éste, abunda en metáforas y, el hipérbaton para poner énfasis a una idea.
Algunos personajes tienen rasgos del pícaro (astuto, hábil, malicioso, travieso, descarado), cambia varias veces de trabajo y de amo, viviendo una vida tramposa; sería capaz de engañar a todos para sobrevivir, como lo muestra el Lazarillo. El héroe del realismo mágico, a menudo lucha por su vida de la misma manera que el pícaro; por ejemplo: Adam Asís (Los hijos de la medianoche) es tal héroe; Vasco Miranda (La última mirada del Mono) es un personaje parásito, muy semejante al pícaro.
Cuando el postmodernismo, dejo de estar de moda, emergió el realismo mágico, cuyos autores redescubrieron los medios del gótico, con monstruos y seres estrafalarios, incesto y violencia, cosas raras y armas insólitas. Los monstruos se volvieron repentinamente en héroes fabulosos; por ejemplo: Oskar Matzerath (El tambor de lata, por Gunter Grass), que podía para o hacer girar el tiempo.
John Clute, describe al, realismo mágico como “una narrativa corta que a veces es el comentario sobre la condición presentada como una alegoría o parábola, casi siempre con un mensaje escondido, aunque no menos claro. Emplea frases utilizadas en los cuentos de hadas y el folKlore”4.
Como en la fábula, las historias del realismo mágico tienen una moral, a veces declarada desde el principio, para aumentar el valor moral de la escritura; trata de individualizar el fracaso moral de alguna clase social o de una nación, en el país que construye. Aprovecha de cosas grotescas para subrayar la parte socarrona del carácter humano. Lo que demuestra que el realismo mágico también es sátira.
Lo gótico del realismo mágico es trágico: los elementos de la tragedia son semejantes a las estructuras de las tragedias antiguas; por ejemplo: un crimen está seguido por otros, por venganza; el escritor usa la ironía para resaltar la importancia de la muerte; los héroes son caracterizados por sus hazañas; el fin es, casi siempre, catastrófico; los personajes, emprenden su viaje hacia el cielo o el infierno, con muchas dificultades y no hay otra alternativa. En el realismo mágico, la tragedia resulta más como la imitación del sacrificio divino que como simples desastres sufridos por los mortales. La presencia de la muerte no es terrible y horripilante sino una presencia diaria y, es la vida, que logra valores metafísicos. Esto muestra que, el realismo y la tragedia no son incompatibles dentro de la literatura.
En lo que se refiere a la metáfora parcial del realismo mágico, sacada del contexto, resulta ordinaria; pero, dentro de la narrativa; refuerza la singularidad de este estilo.
En cuanto a la expresión “Mágico”, es importante destacar que fue utilizado para designar una tendencia en la novelística del siglo XX que se caracteriza por la inclusión y el respeto a los mitos dentro de un contexto realista. Muchos estudiosos incluyen elementos sobrenaturales, míticos y de la creencia popular; pero, el realismo mágico, no es una expresión literaria mágica, su finalidad no es provocar emociones sino más bien expresarlas por lo que es una actitud frente a la realidad. El escritor no emite juicios lógicos, no destaca ambigüedades ni se detiene en análisis psicológicos de sus personajes. En contraposición a las definiciones clásicas de lo que es la literatura fantástica, el realismo mágico expresa una alteración milagrosa de la realidad.
Para seguir los pasos del realismo mágico, es necesario recordar aquella tradición de la interpretación de la realidad latinoamericana, desde una visión europea, porque, la aparición de un grupo de escritores latinoamericanos contemporáneos entre sí, que cuestionaron esa visión, sentó las bases a la que se conoció como realismo mágico.
Durante las décadas del 20 y del 30, muchos escritores y artistas latinoamericanos, viajaron a Europa para incorporarse al surrealismo, buscando los aspectos sobrenaturales necesarios para crear una realidad basada en los sueños y el subconsciente; pero, descubrieron que no era necesario buscar esa realidad extraña en el viejo continente ya que, de hecho, se encontraba en sus propias culturas y países, pues, los indios y los negros americanos vivían una realidad afincada en lo mágico sin recurrir a los sueños o a los asilos dementes.
Esta fue una de las principales experiencias que asimiló Carpentier y, al querer distanciarse del surrealismo, identificó el aspecto único de Latinoamérica como “lo real maravilloso”, aunque esa atracción, por lo maravilloso, paradógicamente, surgió a partir del surrealismo.
Carpentier considera que las técnicas surrealistas son equivocadas por el sentido artificial de lo maravilloso. Allí rompe con el surrealismo y orienta su atención a la realidad latinoamericana. Fundamenta su análisis de lo maravilloso, en el caudal de mitologías y creencias que él considera vigentes. Su alejamiento de la escuela europea, se profundiza cuando regresa a Cuba en 1939 y, cuando visita Haití en 1943. En el prólogo a “El reino de este mundo”, desarrolla la famosa teoría de “lo real maravilloso” contrapuesta a los conceptos surrealista y, en el cual, su gran pregunta fue “¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real?”.
Lo real maravilloso, es un movimiento latinoamericano que muestra nuestra cultura, las creencias de los indios, con drama y fantasía que se unen para generar un contexto muy original; irreal, para otras culturas más no tanto para Latinoamérica.
El problema conceptual sobre la diferencia entre el “Realismo Mágico y el Realismo Maravilloso”, lleva más de treinta años.
El realismo mágico es una tendencia internacional que se dio tanto en la pintura como en la literatura, en sus orígenes y, aunque las primeras manifestaciones datan de 1920 con “El hombre muerto” de Horacio Quiroga; la tendencia llegó a su auge unas décadas después con algunos cuentos de Borges y con “Cien años de Soledad” de García Márquez.
En el realismo mágico, se plasma un mundo totalmente realista en el cual, de repente, sucede algo inverosímil, como en el cuento de Quiroga cuando un colono acostumbrado a luchar contra la naturaleza, cae sobre su machete cruzando la cerca de alambre de púa. El detalle mágico realista es que, mientras agoniza, no siente dolor alguno, no se ve sangre y, la naturaleza queda totalmente tranquila.
En cambio, lo real maravilloso, no es una tendencia internacional ni tiene límites cronológicos. Proviene de las raíces culturales de ciertas zonas de la América Latina, raíces indígenas y africanas que puedan manifestarse tanto en la literatura colonial como en las novelas de Alejo Carpentier y de Miguel Ángel Asturias.
Mientras el realismo mágico se distingue por su prosa clara, precisa, lo real maravilloso es una prosa cargada de barroquismo.
Para el autor mágico realista, el mundo es un laberinto donde las cosas más inesperadas, más inverosímiles, puedan ocurrir de manera antidramática; mientras que, para los que practican lo real maravilloso, sus personajes indígenas o negros de Guatemala, Cuba o Brasil, creen en los aspectos mitológicos o espirituales de su cultura.
Lo cierto es que, en la década de 1960, América Latina se vio convulsionada por golpes militares, espíritu combativo de la juventud, la revolución cubana, etc. y, en lo que respecta a la literatura de la época, debe destacarse que, se produjo un fenómeno extraordinario conocido como el Boom de la Literatura Latinoamericana y, los narradores del boom, se alejaron aun mas, del Realismo Naturalista continuando con la búsqueda de un lenguaje nuevo para narrar las problemáticas locales, mostrar el entramado social y político; las paradojas culturales de América Latina y, contar lo que es el hombre latinoamericano, pero sin hacer una literatura testimonial o documental. Así fue que, produjeron los textos de ficción que caracterizaron al período. Fue un proceso de fusión entre tradiciones locales, leyendas indígenas, paisajes urbanos y rurales, personajes propios de América Latina y, nuevas técnicas narrativas. Con estos elementos, fue afirmándose lo que se conoce como la nueva novela latinoamericana.
Ese lenguaje singular, para escritores como Alejo Carpentier, surgía de una revelación privilegiada de la realidad americana (lo real maravilloso); para el colombiano Gabriel García Márquez, todo estaba en potenciar la desmesura de los personajes y la exuberante naturaleza de América Latina (el Realismo Mágico); para otros, como el cubano José Lezama Lima, se trataba de recrear los deslumbrantes verbales del Barroco español para ponerle palabras a una realidad compleja y contradictoria (el Neobarroco); pero, pese a estas variantes estéticas, comparten temática e inquietudes.
Otros autores, del momento son: Vargas Llosa, algunas de cuyas novelas mas leídas fueron “La ciudad de y los perros”, y “La casa verde”, publicadas en 1960; el mexicano Carlos Fuentes, quien asombró, en 1962, con sus procedimientos narrativos en “La muerte de Antonio Cruz”.
Por primera vez, según el decir de Naomi Lindstrom, la ficción latinoamericana “comenzó a asociarse con la imaginación, con la construcción narrativa innovadora y el tratamiento original del espacio y tiempo de ficción”.
Antes del boom, la narrativa latinoamericana era considerada, en términos generales banal e inconsecuente. Se destacaron: Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges y Alejo Carpentier.
Con los maestros del “boom”, Gabriel García Márquez (Colombia), Mario Vargas Llosa (Perú), Carlos Fuentes (México), Julio Cortazar (Argentina), José Donoso (Chile) y Guillermo Cabrera Infante (Cuba), nacía una literatura más imaginativa. Todos tenían maestros comunes: Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Ernest Hermingway, Virginia Wolf, la literatura Rusa, Franz Kafka, Horacio Quiroga, Juan Bosch, Gustave Flaubert, Albert Camus y William Faulkner.
La literatura que representa, ha ganado el respeto internacional que merecen. Por Ejemplo: García Márquez, ganó el Nóbel de literatura en 1982; Vargas llosa y Carlos Fuentes, han ganado todos los premios importantes de la literatura hispana y, junto a Ernesto Sábato, son candidatos perennes al Nóbel.
En la literatura, el Realismo Mágico es un género en el que, el autor combina elementos fantásticos y fabulosos con el mundo real, creando un equilibrio entre una atmósfera mágica y la cotidianidad, alterando las fronteras de lo real y lo irreal, ubicando cada uno en el lugar del otro.
Es indudable que Mario Vargas Llosa (1936- ) es un escritor realista cuyas obras reflejan la sociedad peruana, pero en cuanto a su técnica narrativa es un innovador vanguardista, que se sirve de los recursos más diversos y originales: múltiples focos narrativos, superposición de planos espacio-temporales o efectos expresionistas. Fecundo creador y político demócrata conservador, es uno de los intelectuales más interesantes de la actualidad.
Desde mediados del Siglo XX, la narrativa latinoamericana amplia su perspectiva más allá de la naturaleza, los indígenas y demás temas comunes de la novela realista. Revoluciones culturales y políticas, un gran apego a la superstición, regímenes autoritarios y demás procesos locales, se combinan con las vanguardias europeas, el psicoanálisis y las inquietudes sobre los problemas humanos y existenciales ofreciendo a los escritores latinoamericanos, un escenario ideal para impulsar el Realismo Mágico en la literatura, convirtiéndolo en el camino hacia la consolidación de una identidad regional.
Esta narrativa, al emplear un nuevo lenguaje para narrar lo latinoamericano, exige a los lectores estar dispuestos a nuevas formas de lectura, lo que llevó a que autores y lectores ya no se sientan peruanos, colombianos, mexicanos, etc., sino latinoamericanos.
Como dijo Cortazar, “el boom no lo hicieron los editores sino los lectores y, ¿quiénes son los lectores sino el pueblo de América Latina que tomo conciencia de una parte de su propia identidad”5.
El Boom Latinoamericano, por definición, fue una explosión literaria y editorial de las obras de escritores latinoamericanos en la década de 1960, que dio y difundió en Europa a autores del sur del continente americano.
Este fenómeno explota en España (aunque nace en Latinoamérica) y arrastra consigo a nombres de escritores que, a partir de ese momento empiezan a tomar relevancia, como es el caso de Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias.
Julio Cortázar, escritor argentino. Entre las colecciones de cuentos más conocidas se encuentran Bestiario (1951), Las armas secretas (1959), uno de cuyos relatos, “El perseguidor”, se ha convertido en un referente obligado de su obra; Todos los fuegos el fuego (1966); Octaedro (1974), y Queremos tanto a Glenda (1981). En este punto de la investigación se toma necesario analizar una de las obras de Gabriel García Márquez, protagonista del boom latinoamericano y uno de sus novelistas más leídos y que logró exportar el imaginario de su amado Caribe natal, al resto del mundo. Su imaginación ilimitada y su exuberante estilo le permitieron mostrar la realidad latinoamericana, respetando su historia, sus mitos y sus códigos, con una lógica particular que consiste en relatar con más absoluta naturalidad, sucesos inverosímiles, lo que es la clase de la poética del Realismo Mágico. Había logrado acceder a los complejos nudos de la identidad latinoamericana que el Realismo narrativo tradicional no lograba desatar; tal como el mismo escritor declarara, “Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines todas aquellas criaturas de aquella realidad desaforada hemos que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es el nudo de nuestra sociedad”6.
Para Ángel Rama, la literatura de García Márquez, realizar un proceso de intercambio cultural, llamado transculturación, entre técnicas narrativas modernas y el imaginario tradicional.
García Márquez construyó un espacio literario afín al de su infancia, el pueblo de Macondo, donde conviven las tensiones sociales y la violencia políticas propias de América Latina con una atmósfera mágica y mítica.
Los personajes que habitan sus relatos soportan lluvias y sequías, plagas, guerras; viven amores y odios en medio de presagios trágicos, maleficios terribles, sin asombros ni rebeldías. Aceptan la historia y la vida, como juegos cíclicos de destino inevitable.
En el cuento “Un señor muy viejo con unas alas enormes”7, el poeta, propone una original lectura de la identidad latinoamericana; presentando como personaje a un extraño ser angélico en un pueblo pequeño y, las curiosas hipótesis sobre su identidad; planteando una inversión respecto del imaginario sobre América y, para lograr que lo inevitable resulte creíble a los lectores, dota al ser sobrenatural, de una humanidad que conmueve ya que, en definitiva se trata de un anciano enfermo, que huele mal, llora de dolor, protesta en lengua incomprensible y hasta se contagia de varicela. Solo es “un señor muy viejo”8 que necesita techo y comida para pasar el invierno y esperar la primavera.
El renombrado escritor colombiano Gabriel García Márquez recibió el Premio Nóbel de Literatura en 1982. En sus novelas y relatos breves se entremezclan realismo y elementos de naturaleza fantástica. Entre sus obras más conocidas destacan Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) y El amor en los tiempos del cólera (1985).
Para ficcionalizar las paradojas de una tierra donde las fronteras entre lo natural y lo sobrenatural, lo cierto y lo incierto, lo racional y lo mágico, la historia y el mito, utiliza como estrategias: aceptar lo absurdo y proponer antítesis humorísticas.
La situación inicial del cuento, presenta un marco familiar amenazado por un desborde de la naturaleza (lluvias intensas, invasión de cangrejos). El elemento perturbador de la vida familiar es la aparición de un ser sobrenatural en el fondo del patio de la casa.
A partir de ese elemento, el autor usa como estrategia, la desacreditación de lo sagrado: desvaloriza los poderes angélicos ya que los milagros resultan ser un premio consuelo “milagros de consolación”9; luego, su condición angélica se reduce a la de mascota familiar: “... soportaba las infamias mas ingeniosas (del niño) con una mansedumbre de perros sin ilusiones”10. Por último, es desplazado en el interés del pueblo, por la llegada de la conmovedora y absurda mujer araña.
Sin dudas. Los personajes de García Márquez, representan a los hombres y a las mujeres del Caribe, pero; pero, pueden ser de cualquier pueblo, de cualquier aldea de los cerros o llanuras del continente americano, donde las distancias y los paisajes son inmensos, caracterizando un ámbito geográfico sin fronteras precisas. Tal como expresa en el texto: “El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza y la arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos perdidos”11.
Otro carácter que distingue al realismo mágico y que está presentes en la obra García Márquez y mas precisamente en este cuento que se analiza es, el transcurrir del tiempo lineal dado por la llegada, la permanencia y la partida del ángel y, el crecimiento del niño de Pelayo y Elisenda que pasa de recién nacido a escolar; pero paralelamente, la acción narrativa está marcada por la sucesión de los ciclos naturales:” (...) a principios de diciembre empezaron a nacerle en las alas unas plumas grandes y duras”. La sucesión de las estaciones, el tiempo circular de la naturaleza es lo que devuelve el equilibrio a la familia y a la vida del pueblo.
Son una constante en la literatura y en la historia de América Latina, visitantes, forasteros, viajantes solitarios, extranjeros, siempre negando y partiendo, que buscan algo y se lo llevan; pueden ser conquistadores, aventureros, inmigrantes, gringos o ángeles caídos (como es el personaje sobrenatural – humano del cuento) y que, dejan su huella en la tierra americana. Esto, es también un elemento propio del realismo mágico y se aprecia en el cuento de referencia: “Elisenda exhaló un suspiro de descanso (...), cuando lo vio pasar por encima de las últimas casas (...). Siguió volando hasta cuando ya no era posible que lo pudiera ver, porque entonces ya no era un estorbo en su vida”12.
La expresión “¡Qué desgracia vivir en un infierno de ángeles” es como una síntesis y metáfora de ese destino cíclico y paradójico de los latinoamericanos.
De lo investigado, se infiere, en principal lugar que, dentro del campo de la literatura latinoamericano, la década del sesenta, configura el marco de una intensa renovación narrativa que da origen al denominado “boom” de la literatura latinoamericana; fenómeno extraordinario que hizo que Latinoamérica sea sinónimo de grandes escritores.
En segundo lugar, queda claro que Latinoamérica es, en general, rica en su diversidad cultural, pues es mezcla de la cultura indígena, europea y africana, que han dejado sus huellas y que, aunque nos vemos influenciados por culturas como la europea, eso ha quitado a los escritores latinoamericanos la oportunidad de crear y modificar esas tendencias, dándoles un toque latino y, es por eso que, la literatura latinoamericana es nueva y no pierde sus raíces, por el contrario, confirmo aquello de que, el Realismo Mágico conduce a la confirmación de la identidad latinoamericana.
De lo analizado, también se desprende que, lo “Real Maravilloso” de Alejo Carpentier y, el “Realismo Mágico” de García Márquez, entre tantos otros destacados autores del período estudiado fueron unos de los mayores aportes latinoamericanos a la literatura universal, cuya capacidad de innovación y originalidad hizo posible que se conozca nuestra riqueza literaria. Fue gracias al “Boom” que, la narrativa latinoamericana goza hoy del mismo respeto en el mundo del que gozaba nuestra poesía tiempo atrás.

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